Dónde está Avalokiteshvara Bodhisattva?

Escrito por el ācārya Shuwa
24/08/2021

Si me pregunta qué enseña el budismo esotérico, puedo decir simplemente que es una enseñanza que afirma completamente la realidad.
Este mundo es el mandala de Mahavairocana, o tu propia mente.
No se trata de una enseñanza que afirme que el Bodhisattva Avalokiteshvara existe como un ser más allá del conocimiento humano y que algún día vendrá a salvarle.
Una parte de su mente (Mahavairocana) {un aspecto de la mente} es llamada Bodhisattva Avalokiteshvara, y usted no es más que el Bodhisattva Avalokiteshvara.
Dado que el mundo no es más que el mundo de su mente (Mahavairocana), los demás también son el Bodhisattva Avalokiteshvara.
Si todos son Avalokiteshvara Bodhisattva, entonces no hay nadie en este mundo que se llame Avalokiteshvara Bodhisattva. Esta es la sabiduría que llamamos igualdad. Simplemente no la percibimos así porque nuestras mentes están contaminadas por deseos mundanos.
Dado que todos tienen el potencial de salvar a otros, todos tienen el potencial de ser Avalokiteshvara Bodhisattva {Todos poseen ese aspecto en su mente, o potencial, por lo tanto todos son Avalokiteshvara}. Si usted cree que en algún lugar existe un Avalokiteshvara Bodhisattva más allá del conocimiento humano, eso es solo un prejuicio suyo.
Una parte de su mente (Mahavairocana) es también un “demonio hambriento” {Preta, mente de codicia sin limites}. Si usted tiene hambre tomará algo de otros para sobrevivir. El budismo esotérico no niega ese {aspecto o potencial de la} mente. Esta es una parte de su mente. En primer lugar, debe aceptar que incluso usted mismo tomaría algo de otros para sobrevivir. Si usted niega su propia mente, ¿quién la comprenderá? No hay nadie que pueda comprender su mente mejor que usted.
Todos somos seres humanos, ¿y quién no tiene defectos?
Es importante comprender y aceptar esos defectos, y aprender a tomar cosas de los demás para sobrevivir sin causar daño y así progresar {espiritualmente, o sea, tomar algo del otro sin robarlo y en la cantidad necesaria, sin codicia. En lugar de negar la codicia en uno, se busca comprenderla para madurar y actuar correctamente}.
Dado que no podemos comprender la sabiduría en su totalidad {Verdad última. Debido a la imposibilidad de expresarla en palabras}, ni siquiera si se nos explica por escrito o de forma oral, recurrimos a la {expresión de la} verdad mundana de los rituales para ayudarnos a entenderla.
Entonces, cuando usted alcance esa sabiduría, sabrá que no hay nada que negar, porque este mundo es el mandala de Mahavairocana, su propia mente.
No es que usted deba desear y buscar algo en este mundo, porque ya lo tiene en su mente {compasión, sabiduría, despertar (como se dice en Yogacara, semillas de las virtudes y no virtudes)}.
En pocas palabras, el budismo esotérico se resume en una frase: «Conozca su mente tal como es».
Esta es la enseñanza más antigua de Japón y la más avanzada del Budismo: el Budismo Esotérico.

Escrito por Shuwa, Traducido por Asho.

Algunas notas escritas {entre corchetes} fueron agregadas por Asho para facilitarle la comprensión al lector.
Si usted practica algún linaje budista donde se le pide hacer adoración a algún maestro, buddha o bodhisattva esperando que éste venga a salvarle, por favor siéntase libre de no continuar leyendo nuestras publicaciones ya que podría perjudicar su práctica. Afortunadamente el budismo tiene diversas formas de enseñar que se adaptan a la capacidad de compresión y preferencias del lector, nosotros seguimos esta linea que fue muy bien explicada por el monje Shuwa en esta publicación.
Cuando en nuestra escuela colocamos ofrendas o nos postramos ante una imagen de un buddha o bodhisattva, estamos haciendo una práctica de valorar esas virtudes representadas en sus símbolos. Estamos valorando esos aspectos de nuestra propia mente, los cuales poseemos y que queremos cultivar. Como me enseño mi maestro en simples palabras, «hacer ofrendas es cuidar de la propia mente».

Sobreinformación, exceso de anticipación, falta de presencia y realización, ansiedad, expectativa, decepción, miedo e intento de control, en el dharma y en la vida. [Segunda parte]

Las personas, los conciertos, las películas, los libros, etc., incluyendo al dharma, todas las experiencias pueden ser amargas, estresantes y aburridas, así como también dulces, inspiradoras, o un punto de partida a algo mejor.
Si uno siente que no puede disfrutar nada o todo le causa ansiedad, debería preguntarse:
¿Estoy dispuesto/a a partir de ahora a sumergirme en la experiencia, o seguiré colocando mis expectativas sobre todo?
Muchas veces el temor hace que se intente recrear el evento antes de que este ocurra.
Si el pensamiento anticipado es trágico y este luego no ocurre, sentirá alivio y se dará cuenta del tiempo que ha perdido sufriendo.
Si el pensamiento es trágico y este si ocurre, reforzará su idea de que es bueno recrear todas las posibilidades antes de vivirlas “por las dudas”, lo que hará que nunca pueda disfrutar su vida debido a la ansiedad que produce anticiparse a todo por miedo.
También puede ocurrir que al intentar recrear el evento antes de que este ocurra y que su pensamiento sea positivo (generando expectativas), seguramente se decepcione, ya que nunca ocurrirá lo que uno imagina y en el caso de que ocurra exactamente igual, no lo disfrutaría de la misma manera, ya que sería como ver una película conociendo su final.

La cantidad enorme de información que tenemos disponible hoy, da más posibilidades de especular sobre los resultados de cualquier fenómeno, incluyendo al dharma, para evitar que algo no esté bajo control (lo que nunca será posible).
Hoy, por ejemplo, incluso muchos están utilizando a la inteligencia artificial para que ésta tome las decisiones “con menos errores” en su vida, se está perdiendo la observación, la presencia, la atención plena al momento y la experiencia, y con ello la capacidad de aprendizaje; para transformarse en el intento de una -obtención asegurada sin fallas-, una realidad que puede parecer exitosa, pero es plástica, la vida se vuelve una obra de teatro, luce bella, pero no es espontanea, está diagramada, es fingida; los cubos caben en los huecos cuadrados, pero la persona no sabe por qué, ni para qué lo hizo, solo que se espera que lo haga, ya ni sabe que se trata de un juego.
La anticipación y el intento de control sobre todo lo que hace es como jugar a un juego siguiendo una guía con los ojos cerrados, ¿Dónde está el disfrute que trae la experiencia de jugar?.

En la práctica del shingon, recitamos mantras, formamos mudras y hacemos visualizaciones que nos ayudan a meditar y cultivar virtudes a través de “imitar la mente de un buddha”; para ello, la disciplina y la atención plena son esenciales, un paso a la vez, constante y atento. Por lo contrario, el ejercicio de meditación se vuelve como poner un cubo en un cuadrado siguiendo la guía.
En todo momento en la vida para poder tener una experiencia profunda del momento, en otras palabras, estar presente, necesitamos limpiar nuestra mente del ruido innecesario, para tener la capacidad de observar de una forma mucho más profunda, más bella, más dulce, o incluso más amarga, pero real, y así más inspiradora; un chispazo que en lugar de quemarnos, podremos utilizar para encender una luz.

Sin dudas la ansiedad está muy presente en este momento en todo el mundo, pero ¿Por qué es que atravesamos tal ola de ansiedad en la sociedad actual?
Pienso que, entre otras cosas, la facilidad para la gran mayoría de obtener algo de inmediato (principalmente objetos que despiertan los placeres de los sentidos), se volvió en nuestra contra.
La inmediatez es tan común que ahora es muy difícil para muchos poder esperar un mes, una semana o incluso un día para poder ver un nuevo episodio de su serie favorita, o esperar una hora y ni hablar de un día, en recibir la respuesta de un mensaje de texto.
Esto se aplica a todo, la necesidad de obtener todo ya mismo, lo antes posible, hace imposible disfrutar incluso cuando eso llega, porque la mente desesperadamente buscará algo más. La mente generó el hábito de vivir en “lo que está por venir”.

La incapacidad de observación del presente lleva a la persona a la ansiedad, ya que está pensando en el futuro, en lo que vendrá, en lo que podría hacer u obtener luego. Frente a sus ojos tiene una banana verde pero el/ella ya la ve negra y podrida.

En la [Primera Parte] hablé sobre las expectativas sobre lo que vendrá, en esta ocasión me gustaría hablar sobre la incapacidad de disfrutar debido a la falta de presencia, para que observemos estos malos hábitos y busquemos no repetir los mismos patrones.

Si uno está pensando en lo que vendrá, uno pierde inmediatamente la observación de lo que está ocurriendo en este momento. Cuando aquél momento llegue, debido a su mal hábito de pensar en lo que vendrá, es incierto si podrá observarlo.
Cuando ese momento llega, la comparación hará que no pueda observarlo, sino que apenas lo esté comparando con su proyección anticipada/prejuicio.
Cuando la anticipación es positiva, podemos decepcionarnos.
Cuando la anticipación es negativa, podemos sufrir por miedo a algo que quizás nunca ocurra, tenemos miedo a nuestros propios fantasmas, los cuales muchas veces nos inmovilizan y dejamos de hacer aquello que querríamos. Esta ansiedad negativa es el pesimismo.

Por el contrario, cuando uno observa lo que ocurre en este preciso momento, la ansiedad y preocupación disminuye, los prejuicios no se generan, y llegado aquél otro momento lo observamos conscientemente en su totalidad.
Cuando tenemos tal capacidad de observación, sin excesivas anticipaciones positivas o negativas que hacen a una saturación cognitiva, la experiencia puede ser espontáneamente hermosa, o en el caso de ser desafortunada, podremos comprender rápidamente la situación debido a una atención afilada y así resolver mejor.
Cuando no tenemos el pesimismo de una anticipación negativa, podemos sumergirnos en nuestras tareas sin temor y en mayor profundidad, ya que no hay tiempo y espacio mental ocupado por los fantasmas de los “pero y si ocurre tal o tal cosa?”

¿Qué sentido tiene vivir una vida refugiados en una total anticipación?

Abrazar la incertidumbre es muy importante, la vida estará llena de preciosos regalos sorpresa para quien logre hacerlo. Por el contrario, estará llena de aburridos pedidos concretados, como quien obtiene los regalos de una lista pidiendo lo que quiere para su cumpleaños.

La ansiedad, exceso de anticipación y sobreinformación, transforma la vida en un checklist con todas las experiencias a ser buscadas y tachadas.
El buddha mencionó que uno de los obstáculos para alcanzar el despertar, es tener demasiados conocimientos mundanos. Analizando sus palabras, creo que son aplicables a esto; mientras más se aferra uno a las opiniones e ideas con la trampa del intelecto, más se aleja de la experiencia, y es allí donde la liberación, la sabiduría y la paz se encuentran.
Ese allí es ahora mismo, el momento en el cual está leyendo esto.

Regálese un minuto de silencio observando solo su respiración ahora mismo,
luego continue leyendo…

Pudo sentir la paz de una mente presente?
Adopte por favor ese ejercicio de meditación cada vez que se sienta abrumado/a.

Sobreinformación, exceso de anticipación, falta de presencia y realización, ansiedad, expectativa, decepción, miedo e intento de control, en el dharma y en la vida. [Primera parte]

Por lo que podemos observar al leer los sūtras, en los tiempos del buddha Shakyamuni, quienes buscaban el dharma (la enseñanza) para aliviar su sufrimiento, se acercaban a él o a sus alumnos directamente. Hoy es común que aquellos que quieren aprender el dharma, pasen algunas horas viendo videos en YouTube, leyendo discusiones en blogs, foros, en redes sociales o comprando libros al azar, para luego con cierta cantidad de información y confusión, terminar por acercarse a algún templo buscando la guía de un maestro.
El problema ocurre cuando se generan malas interpretaciones debido a que la información que encontraron en internet es errónea, exagerada, o cargada de misticismo, entre otras cosas, para ser atractivas para el espectador, o que no son explicadas por alguien que tiene experiencia al haber practicado aquello de lo que se habla.

Hoy la labor de un maestro es un poco más demorada, ya que antes de asistir al alumno transmitiendo el dharma, el maestro necesita desmentir algunas o muchas de las publicaciones que leyó el entusiasta.
El alumno no se presenta a clase como un papel en blanco en el cual el dharma se imprimirá fácilmente; sino que ese papel no solo que está lleno de los problemas personales por los que buscó el dharma en un comienzo, sino que ahora también está lleno de confusión sobre el dharma mismo. (Esto en el afortunado caso de que el alumno no haya generado prejuicios por culpa de lecturas confusas y que aún tenga motivación por buscar el dharma).

Luego de pasar un tiempo aclarando dudas, el alumno puede llegar a sentirse sorprendido o decepcionado, al ver que el monje no emite luz, ni levita, ni vive en la punta del Himalaya. Sino que tiene una cara que no es como la imaginaba, no levita, sino que viaja en colectivo y vive en un departamento en medio del ruido. La imagen romántica y expectativa que se colocó sobre el dharma y el monje se desmorona y esto puede causarle rechazo debido a su apego y deseo por una idea que había construido en su mente.

El alumno/a, que a pesar de todo continuó y comenzó su práctica, comprendió que un monje es solo una persona igual que él y que el dharma no nos dice que somos perfectos y que todo es culpa de otro, ni nos promete milagros; sino que nos ayuda a hacernos cargo de nuestros errores y madurar por nosotros mismos.

Una vez comenzado su estudio, el practicante puede sentir curiosidad sobre el dharma por considerarlo atractivo e investigar de forma intelectual. Debido a la facilidad para encontrar material online o en librerías, se sumerge en la investigación, desde su arte, historia y filosofía, volviéndose el dharma un producto para el consumo del placer intelectual.
Ahora surge otro inconveniente para el alumno; este deja de ver al dharma como una herramienta que ayudaría a calmar su sufrimiento, y pasa a verlo como una herramienta entre tantas herramientas a ser comparadas, analizadas, juzgadas, criticadas, etc.
El alumno pierde el sabor de la experiencia al analizarla e intentar definirla; como un músico que, al escuchar una canción, escucha la afinación de la guitarra, percibe los micrófonos utilizados, recuerda el costo de los mismos y se pierde de mover los pies junto con la armonía.
Una ola de complicaciones, obstáculos y desventajas para la observación y realización de la experiencia, causada por la sobreinformación (conocimientos), que la mente desesperada busca poseer para tener todo bajo control (anticipación). Una vez más, el miedo y la inseguridad hacen que el apego y el deseo se presenten y tomen control de aquel que busca tomar el control de lo externo a través de definiciones, conceptos y demás.

Para ayudar a observar este problema frecuente, voy a dar un ejemplo que ocurre mucho en nuestros tiempos, y es el de filmar y fotografiar todo en el intento de tomar control sobre los recuerdos de los momentos vividos, como al viajar o ir a cenar a un lindo restaurante, por ejemplo, la persona quiere asegurarse de poder recordar ese momento en un futuro.
Para poder disfrutar de recordar con precisión un momento a través de una fotografía o un video, primero necesita tener la experiencia de haber vivido aquel momento. Pero si su atención no está puesta en aquel momento, solo tendrá el recuerdo de haber vivido el intento de guardar recuerdos, porque tomar una buena fotografía o hacer una buena filmación fue el evento central de aquel momento.
Tal recuerdo vívido de estar presente en la cena nunca ocurrirá, porque no fue vivido.

Algo similar ocurre con el dharma, si nos entretenemos con el dharma, lo leemos, debatimos, lo juzgamos, lo comparamos, etc. pero no lo practicamos, seremos espectadores del dharma y no practicantes, por lo que no obtendremos sabiduría, tan solo meros conocimientos mundanos que lucen como espiritualidad.

Cuando buscamos practicar el dharma para aliviar nuestro sufrimiento y alcanzar el despertar, no necesitamos consumir todos los textos, videos, ni recurrir a todos los eventos budistas posibles, tampoco conocer todos los problemas que afronto el buddha o sus oyentes, aunque nos sirvan de inspiración, ¿Cuánta más inspiración es necesaria para actuar?; Lo que necesitamos es volver la mirada hacia adentro, parar un momento para mirar nuestros pies al caminar, así con atención plena, detectar nuestros errores, nuestros malos hábitos y luego poner en práctica aquella enseñanza que es necesaria para uno en ese momento, y así caminar adecuadamente.
Puede que esa práctica necesaria sea por ejemplo: ser una persona más generosa, compasiva, ecuánime, benevolente, o aquello que a uno más le cueste y necesite desarrollar.. Si usted practica de ese modo, finalmente podría comprender todo el dharma comenzando por ese punto, porque cada uno alcanza su propio despertar liberándose de sus propios obstáculos, no de los ajenos.
Si usted detecta un mal hábito a ser corregido en usted mismo, esa es su puerta del dharma en este momento, practique lo contrario a ese mal hábito.
Las llamadas “Puertas del Dharma” o enseñanzas, no están hechas para entrar por todas al mismo tiempo (evite el coleccionismo del dharma), cada puerta tiene la forma adecuada para cada persona y cada ocasión. En este punto si usted no tiene la capacidad de encontrar esa puerta por usted mismo, es importante buscar un maestro que pueda ayudarle en su trabajo de encontrarla, generalmente no será la puerta más agradable, será la necesaria.

Si usted tiene una mente llena de ansiedad y expectativas sobre los demás y aprecia al dharma, debería saber que si el buddha Shakyamuni estaría enseñándole en este momento, usted se decepcionaría al conocerle, ya que la realidad siempre es distinta a las expectativas que uno coloca; y porque él seguramente respondería con algunas de sus formas tan conocidas: No responder a preguntas irrelevantes; recordarle que para sobrevivir es más importante retirar la flecha envenenada del cuerpo, que saber de qué madera está hecha o quien la lanzo; probablemente él le señalaría su error al cual esta apegado para que comience a trabajar en ello, lo que no suele ser agradable ni esperado, y quizás usted no sería capaz de reconocer un buddha o un bodhisattva debido a sus propios prejuicios y la falta de presencia.

Mi humilde consejo es, si usted es un practicante nuevo: deje a un lado un poco la investigación exhaustiva del dharma y póngase a practicarlo prestando atención a su propio andar, conozca sus virtudes y sus defectos, acéptelos y esfuércese para madurar.
Si usted es un practicante viejo: deje a un lado la investigación exhaustiva del dharma y póngase a practicarlo prestando atención a su propio andar, conozca sus virtudes y sus defectos, acéptelos y esfuércese para madurar.

La enseñanza del buddha es bastante más simple, y no por eso menos bella de lo que se cree.
Hacer buenas acciones, no hacer malas acciones, aceptar con comprensión, agradecer, disminuir la rumiación mental con atención plena, compasión y benevolencia de forma ecuánime (imparcial), observar la impermanencia e igualdad debido a la originación dependiente…

Abrace a la experiencia de cada momento, disfrute de la simpleza.
Ni el dharma ni la vida son una carrera al éxito.
El dharma es un camino donde no hay retrocesos; puede que apenas se haya detenido un poco por distracción o algunos inconvenientes, pero cuando uno regresa al camino, nunca comienza desde cero.
Apenas siga caminando con atención plena y la intención correcta.

Feliz Vesak 2026

El día 8 de abril se celebra el nacimiento del buddha Shakyamuni.
Nos tomamos un tiempo para ofrendar flores cultivando así el agradecimiento, bañar su imagen de niño y comprometernos a seguir dando lo mejor de nosotros para limpiar nuestras impurezas (Kleshas), actuando correctamente con el cuerpo, palabra y mente, adoptando una postura optimista, siguiendo el ejemplo de aquel que «Superó todos los obstáculos».
Fue un lindo día para practicar el agradecimiento y observar como las acciones beneficiosas y compasivas y un mensaje de paz y sabiduría, pueden perdurar en el tiempo y brindar algo mejor a una sociedad y a su cultura, más aún que cualquier intento de control y poder.
2500 años del budismo en movimiento, sobreviviendo en un mundo con todo tipo de guerras y conflictos. Siendo un refugio de enseñanzas para todo aquél que busque dominarse a sí mismo en lugar de dominar al otro. Un faro que nos lleva a la comprensión, a la paz, y que así cada uno de nosotros pueda ser esa luz para alguien más, aunque sea en pequeñas dosis, toda acción cuenta.
Shakyamuni buddha comenzó enseñando tan solo para 5 alumnos en el Parque de los Ciervos en Sarnath, hoy se calculan aproximadamente 500 millones de practicantes alrededor del mundo. El karma (acción) no se detiene.
Ahora le pregunto teniendo en cuenta lo que mencione anteriormente, ¿Es usted consciente del gran valor de sus acciones positivas? Estas son una huella grande e imborrable en la vida de otros, en la suya, perduran en el tiempo, y enriquecen al mundo.

Feliz 2026!

Feliz año para todos/as, que tengan un gran 2026.

Cada paso, cada dificultad, nos permite progresar y cada momento de alegría es un aliento para seguir hacia adelante.
2025 fue solo un paso más, lo mejor esta por venir! debemos estar presentes aprovechando cada momento porque todo lo que precisamos esta acá mismo en este mismo momento y así podremos compartirlo con los demás, como ustedes ya saben, sin distinción.
Un mundo de paz, ecuanimidad e igualdad es posible, y aunque tome toda la vida intentarlo, es un objetivo en la vida que vale la pena ser buscado.
«En este mundo el odio nunca ha disipado al odio. Solo el amor disipa al odio. Esta es la ley, ancestral e inagotable» Buddha

Mucha paz y amor en este 2026 para todos/as 🙏🏻🙇🏻‍♂️

Que el Dharma Vuelva a Ser Generoso

El buddha alcanzó el despertar hace 2600 años, y su enorme compasión lo llevo a compartir sus enseñanzas con todos para sus beneficios sin esperar nada a cambio.
¿En qué momento paso el dharma a tener un valor monetario?
¿En qué momento paso la enseñanza del buddha a pertenecer a “maestros/herederos/propietarios” que lo alquilan o venden?
¿Como es que se pasó de buscar compartir el dharma para el beneficio de todos los seres, a venderlo en cursos, a cambiarle algunas palabras y venderlos en libros o podcast?
¿Cómo es que pasamos de pertenecer a una sangha como un refugio, a tener que abonar una membresía para poder pertenecer a una?
Me avergüenzo y me arrepiento por cada uno de los que hacen esto, para que el karma no les pegue tan duro a ellos..

No creo tener respuestas a todo lo anterior..
pero creo que como practicantes Sudamericanos, debemos formar una base sólida libre de corrupciones, para que el dharma florezca en estas tierras sin ningún tipo de enfermedad que lo termine por deteriorar como ocurrió u ocurre en muchos países donde el budismo, de corazón y no como sustento, fue muy grande alguna vez.

Hoy es difícil para muchas personas acercarse a un templo, desconfían de muchos monjes, y no por ser desconfiados natos, sino porque se les dio una razón de serlo.
Personas que necesitan una ayuda del dharma, hoy prefieren no solicitarla por miedo a lo que puedan estar buscando a cambio, prefieren incluso preguntarle a chat GPT.
Por otra parte, alumnos que desean practicar el dharma, se ven incapacitados por no tener dinero suficiente.

Nuestra escuela tendrá errores o carencias como muchas otras, pero creemos que vale la pena avanzar con errores e ir mejorando a nunca hacerlo, o incluso peor, traicionando los principios del dharma y perteneciendo a una corriente corrompida por comodidad o por miedo.
Al intentar ser independientes y establecer el shingon de forma que sea coherente en Argentina, seguramente fallemos, pero seguiremos intentándolo.

Es una de las reglas de nuestra escuela, que los monjes no deben cobrar por dar enseñanzas de ningún tipo, ni siquiera para la formación monástica, ni para sus exámenes, ni abhisekas, etc.
En caso de recibir donativos de los practicantes, estos son para cubrir gastos comunes del templo, y está prohibido utilizarlo para uso personal. Tampoco se promueve la compra de materiales de lujo para el templo, basta con que cumplan con su fin.
Los monjes de nuestra Escuela Shingon Argentina, Cubren sus gastos de estudios y demás con su trabajo “mundano”, de hecho esto es algo muy interesante.
El monje en occidente tiene un gran trabajo por delante, porque nosotros utilizamos el dinero de nuestro trabajo “mundano” para poder cubrir gastos de estudios de alumnos que no tienen como hacerlo. ¿Es que no deberíamos practicar la generosidad de la que tanto hablamos? A veces me parece que muchos templos/monjes hablan de generosidad solo deseando despertar esto en sus seguidores, esperando así recibir algo de dinero. Desean demasiado la generosidad ajena, muchas veces situándose en un pedestal que genere dependencia en él de parte de sus alumnos. Una gran manipulación, invisible a los ojos de la persona con “buena fe” que pone su dinero creyéndose incapaz de cuestionar porque debe hacerlo.


En el pasado, el budismo al llegar a China, paso por una situación distinta a lo habitual en India, esta era que la gente se preguntaba ¿Por qué debería pagarle la comida, estadía y demás a quien desea dedicarse a la meditación y no quiere trabajar? Exactamente ese tipo de preguntas se siguen haciendo hoy, principalmente en países como Argentina, donde para muchas personas, es su difícil realidad la carencia de un plato de comida en su mesa cada día.
Nosotros creemos que el trabajo “mundano” del monje, es dharma, porque esto luego se transforma en su generosidad con los demás, y no esperan nada a cambio al compartir las enseñanzas del buddha.

Si realmente el dharma es tan bueno y necesario para todos los seres, entonces debemos regalarlo! Somos nosotros quienes debemos ser generosos, sin esperar nada a cambio. Esa es nuestra misión!

Mi experiencia (monje Rinsei)

Lo siguiente es la primera charla que dio el monje Rinsei en el Templo Fudō-Ji luego de haber recibido su posición de ācārya (maestro), hablando desde su experiencia personal en su formación como monje:

Antes que todo, una aclaración. Siempre me he sentido incomodo hablando de mi experiencia como desde un sitial privilegiado, estoy recién dando mis primeros pasos en este camino y mis palabras no son necesariamente sabias o correctas asi que pido que las lean sólo como un relato sincero y saquen sus propias conclusiones.

Hace tiempo escuché cierta frase de un monje budista que no entendí bien en su momento y que hasta me causó molestia, la frase era más o menos asi: “no busques confirmación a tus ideas en la enseñanza del dharma, si algo te descoloca, no te hace sentido, entonces ponle algo de atención, ahí puede haber una clave, algo que no has visto; si algo de la práctica no se te hace facil, te mueve de tu zona cómoda, pon atención ahí puede haber alguna clave para avanzar” Y es que aquello que ya sabes tanto como la forma en la que ya actúas son factores que te han traido al momento actual, pero no te pueden llevar más allá.

El budismo esotérico es un desafío en sus formas, utiliza un lenguaje visual y sonoro que en un principio parece incomprensible, es casi como tener frente a uno mismo un gran y precioso libro en cuyas páginas se esconden las claves esenciales del universo… solo que está escrito en una lengua que no conoces. Algunas cosas de él se me hacían curiosamente familiares y otras a pesar del esfuerzo no lograba comprenderlas. Y es que el límite de la comprensión netamente intelectual de algo es muy estrecho y el budismo esotérico es esencialmente práctica, y no importa cuánto me lo hayan repetido mis maestros, es una frase que debiera llevar tatuada en el cuerpo, el objetivo es experimentar  la naturaleza real de los objetos, no acumularlos como tesoros del intelecto, el objetivo es hacer uso de los medios hábiles para alcanzar la budeidad, no venerarlos de forma ciega, el objetivo es liberarse del concepto del YO y no hacer de esta nueva imagen de monje o practicante del budismo mi “nueva personalidad” con la cual identificarme, eso solo sería como quien con el objetivo de ser más humilde deja de gastar grandes cantidades de dinero en comprar ropa nueva, sólo para gastar grandes cantidades de dinero en comprar ropa vieja y gastada.

            De forma ilusa yo partí estudiando el dharma pensando en que podía seguir siendo “yo”, digamos la persona de siempre, y a la vez aspirar a ser un bodhisattva, que el budismo de cierta forma era algo que podía agregarle a mi vida como quien agrega algo de experiencia a su hoja de vida. Pero pensar asi es ser como alguien que intenta tocar las estrellas sin despegar siquiera los pies del suelo.  Desde los primeros pasos, y al descubrir que no existe tal cosa como un “Yo” ya sientes que se agrietan todas las estructuras que te rodean y se comienza a redefinir como percibes la felicidad, el dolor, el éxito, el fracaso. En parte ese proceso te rompe, te deja como suspendido en el aire, como translucido y eso da mucho temor y toda tu existencia se rebela. El Yo se aferra fuerte como un náufrago a cualquier objeto tangible que pueda definir como propio y te engaña, tú mismo te engañas creas una trampa solo para caer en ella, para evitar a toda costa ser libre, “estabas bien como antes” “la vida no te iba tan mal” “quizas esto es mucho para ti” son pensamientos que llegan como gritos desesperados de algo que agoniza, pero se niega a cambiar. Entonces descubres el enorme miedo que le tienes a ser libre, libre de etiquetas, de apariencias, de conceptos absolutos… libre tambien de miedos, sobre todo eso.

            Pasé gran parte de mi vida pensando en que no podía practicar el budismo, o al menos hacerlo de una forma seria, por razones ajenas a mi voluntad, no vivía en un lugar adecuado, no tenía un trabajo adecuado, mi salud no era compatible, el barrio era muy ruidoso, etc. Y si bien gran parte de estas cosas pueden ser mejoradas y se ha de buscar mejorarlas en todo lo posible no son una razón ni mucho menos un impedimento para seguir el dharma, siempre hay una oportunidad y una forma para quien tiene una fuerte determinación. Porque aquello que buscamos no nos es extraño, no habita en lugar alguno lejano a nosotros, no es algo que adquirimos, si no algo que ya es parte de nuestra naturaleza incluso cuando las condiciones en las que vivimos son difíciles o dolorosas y no existe nadie que por su propia naturaleza sea más o menos indicado para alcanzar la budeidad, solo existe la fuerte determinación y la práctica constante que generan las causas y condiciones para lograr el objetivo.

            En una oportunidad un amigo me pregunto en relación a mi camino si valía la pena tanto esfuerzo, si mi vida había estado realmente tan llena de sufrimientos como para buscar una salida con tanto esmero, le respondí que en verdad era todo lo contrario fue justo en el momento más feliz de mi vida cuando tome la decisión al darme cuenta que ese momento feliz no podía ser retenido ni conservado y que incluso en ese momento tan luminoso vivía la semilla del sufrimiento más grande, el apego, mi apego desesperado a esa alegría eran tan grande como el rechazo y miedo que sentía de perder ese momento, lo que era inevitable. El punto de equilibrio, el camino medio no podía estar dictado por el devenir, por los acontecimientos “externos” necesariamente debía existir en mí. Ser renunciante no significa darle la espalda a la humanidad y solo concentrarse en uno mismo, ese no es el camino del Bodhisattva, ser renunciante es renunciar al apego y el rechazo, renunciar a buscar desesperadamente uno y renunciar también a huir despavoridamente del otro.

            No hay garantías en el Samsara, no conoces las causas y condiciones que te permitieron en esta vida a conocer el dharma y tener la oportunidad de aprenderlo y practicarlo, tampoco sabes si se repetirán o cuantas vidas necesitaras para que eso suceda. Tienes la hermosa oportunidad de estar en un claro con vistas al horizonte en medio de un ciclo interminable de tormentas y caminos sinuosos, no pierdas esa oportunidad, ten en cuenta lo que dice nuestro Vinaya sobre aquello que debe ser practicado “No desperdicies la vida ni por un solo día”.

Monje Rinsei

Un ācārya en Chile

El día 9 de noviembre 2025 se realizó el Abhisheka para la Transmisión del Dharma, Denpo-kanjo (伝法潅頂), para el monje Rinsei.
En esta ceremonia, se entregan las enseñanzas más profundas del budismo Esotérico Shingon, que son lo mismo que le fue entregado a Kukai en China, de parte de Hui-Guo (Keika), junto con la posición de ācārya o maestro.
El monje Rinsei es un médico que vive en Osorno, el sur de Chile, su país natal.
Él es un monje que lleva su práctica con un espíritu de introspección muy profundo, lo que lo vuelve una persona muy humilde y agradable al compartir; es difícil en estos días encontrar personas así, que prefieren guardar silencio antes que exponer conocimientos u opiniones para ganar algún tipo de reputación, o que prefieren no ocultar sus propias faltas y dificultades con tal de no «descuidar su orgullo».
Si a través de la práctica del dharma buscamos saber quién realmente somos, porque deberíamos ocultarnos bajo una «imagen espiritual»? Creo que el monje Rinsei tiene esto muy claro, siempre supo cual es el objetivo del dharma y no se desvía en aspectos como «tradiciones, reputación, debates, opiniones, curiosidades, juegos intelectuales, etc.», se dedica a su práctica y siempre menciona la importancia de practicar.
Sin dudas Rinsei es un gran discípulo y será un gran maestro cuando sea el momento de compartir el dharma hablando desde su experiencia sin rodeos ni decoraciones.

Rinsei se convirtió en el primer ācārya del budismo Shingon en Chile; le deseamos un buen regreso a Osorno y que logre plantar esta pequeña semillita del dharma para el beneficio de todos.

Rinsei es un maestro legítimo del Budismo esotérico Shingon, por lo tanto, está preparado y nos ayudará a compartir las enseñanzas a través de nuestra Sangha. Si usted es de Chile, seguramente intentaremos comunicarle con él para tomar clases.

No Son las Personas, Son sus Faltas

            Asistimos en la actualidad a un constante bombardeo de agresiones, reacciones, susceptibilidades heridas y un largo etcétera de emociones a flor de piel dispuestas a explotar ante la más mínima influencia que active nuestros exagerados sentimientos de amor propio generados por las falsas nociones de “Yo”, “Mío” y el orgullo. De esta forma, hasta pequeños intercambios de opiniones o punto de vista se perciben como afrentas personales que debido a ello pueden escalar a peleas, discursos violentos y aun a ataques físicos cuando no, en el caso de estados soberanos, directamente en guerras; sin embargo, el Buddha enseñaba el carácter ilusorio del yo y, por lo tanto, la separación con “el otro” cuyo necesario correlato es que mío, tuyo o el orgullo de sí mismo son conceptos que pierden el sentido. Luego, deja de tener sustento el carácter personal con el que muchas veces nos tomamos las cosas en nuestra vida cotidiana.

            No son las personas, son sus faltas. Expliquémonos.

            En una oportunidad, el Buddha se encontraba enseñando sobre los cuatro nutrientes (o alimentos; se llaman así a estas cuatro condiciones que sirven especialmente para la continuidad de la vida personal) para mantener a quienes ya existen o para asistir a quienes lo harán: la comida para el cuerpo físico y, para la mente, contacto como condición especial de las sensaciones, la volición para la conciencia y, a su turno, la conciencia para la individualidad (el nombre-forma).

            En eso le preguntan quién consume el nutriente “conciencia”, lo que se puede reformular en quién se alimenta de la conciencia; como respuesta, expresó que esa no es una pregunta válida, porque él no afirma que “alguien consume”, si afirmara tal cosa sí lo sería, pero que no lo hace, él no habla así; en cambio si le preguntaran ¿de qué es condición el nutriente conciencia?, esa sí sería una pregunta válida, cuya respuesta válida es “La conciencia es condición para la producción de una nueva existencia; cuando aquello que tiene que devenir existe, surgen los seis sentidos y con éstos como condición, el contacto”. 

            Entonces, su interlocutor le vuelve a preguntar quién hace contacto a lo que el Buddha, de manera similar, responde que no es una pregunta válida, que la pregunta válida sería ¿con qué como condición surge el contacto? cuya respuesta es que con los seis sentidos como condición surge el contacto y, con éste, la sensación. Este ciclo de preguntas y respuestas se produce con la sensación y con el deseo, pudiéndose sintetizar así: ¿quién siente?, yo no dije “alguien siente” sino que con el contacto como condición surge la sensación y con ésta el deseo; ¿quién desea?, yo no dije alguien desea sino que con la sensación como condición surge el deseo y, con éste como condición, surge el apego y así con los demás factores de la cadena de surgimiento dependiente (del apego, la existencia; de ésta, el nacimiento; de éste, la vejez y muerte, la pena, el dolor, lamentación, displacer, desesperación, tal es el origen de toda esta masa de sufrimiento). Esta es una extracción del Moliyaphaguna sutta, por el nombre de quien hacía las preguntas, que se encuentra en la Colección de Discursos Agrupados por Tema del canon pali (Saṃyutta Nikaya 12,12).

            Volviendo a nuestras reflexiones, e independientemente de la enseñanza sobre la cadena causal, lo que queremos destacar aquí es la lógica empleada por el Buddha al reflexionar en torno a la realidad fenomenológica: dado esto, surge aquello y no, como habitualmente lo hacemos, alguien me hizo tal o cual cosa, me ocurrió tal o cual otra. Habituar la mente a este tipo de análisis posee un gran efecto terapéutico en el sentido que brinda sosiego y aplomo al bloquear el carácter personal con que vivimos; es una despersonalización de las circunstancias mediante la cual podemos observarlas con cierta distancia en lugar de tomarnos “todo tan a pecho” como se suele decir.       

No es un ejercicio libre de esfuerzo, pero de gran beneficio, pues hará que las relaciones entre los diversos seres sean más pacíficas, armoniosas y agradables; de la misma forma en que aceptamos que de día brilla el sol y de noche la luna, lo haremos con nuestras relaciones interpersonales cuando comencemos a preguntarnos, cuáles son las condiciones de las acciones físicas, verbales o mentales de alguien: en lugar de “tal me gritó”, poder ver que ello no es más que un efecto de la ignorancia, que le produce inseguridad y que ésta lleva a elevar la voz como forma de validarse; en lugar de “tal es violento”, dada la ignorancia (específicamente, en el caso, de la existencia interdependiente en todos los seres), surge la diferencia, dado ésta surge la aversión, con esta el odio que puede desencadenar en actos violentos.

            Porque el Bodhisattva sabe que nos son las personas, sino sus faltas, es que no se desalienta frente a la ingratitud: sabiendo que ellos están siempre gobernados por sus falencias, el sabio no encuentra falencia alguna en los seres, sino que piensa “su conducta inapropiada ocurre contra su voluntad”, con este pensamiento aumenta su compasión por los seres. Así lo afirmó Maitreya, el Buddha por venir, en el Mahāyānasūtrālaṃkara (El Ornamento de los Sūtras del Gran Vehículo), uno de sus textos que dictara a su devoto Asaṅga.

            Instamos a todos quienes se preocupan por un mundo mejor, a realizar este ejercicio y, antes de reaccionar ante cualquier estímulo, intentar percibir que el mismo no es más que un efecto producto de una causa, de la misma forma que un objeto se cae por la ley de gravedad.

            Deseamos que así todos puedan lograr paz interior y, de esta forma, el mundo sea algo más pacífico.

Monje Junzō

El Método de Visualización de las Cuatro Mentes Inconmensurables

Hemos agregado esta práctica a las actividades regulares del templo,
Las cuatro mentes (o pensamientos) inconmensurables son:
Benevolencia, Compasión, Dicha y Ecuanimidad. 
Se llaman «inconmensurables» porque se extienden a todos los seres sin discriminación, con el objetivo de cultivar estas virtudes hacia uno mismo y hacia los demás. 

Esta es una clase que no requiere conocimientos previos, por favor infórmenos cuando desee recibirla.

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑