Sobreinformación, exceso de anticipación, falta de presencia y realización, ansiedad, expectativa, decepción, miedo e intento de control, en el dharma y en la vida. [Segunda parte]

Las personas, los conciertos, las películas, los libros, etc., incluyendo al dharma, todas las experiencias pueden ser amargas, estresantes y aburridas, así como también dulces, inspiradoras, o un punto de partida a algo mejor.
Si uno siente que no puede disfrutar nada o todo le causa ansiedad, debería preguntarse:
¿Estoy dispuesto/a a partir de ahora a sumergirme en la experiencia, o seguiré colocando mis expectativas sobre todo?
Muchas veces el temor hace que se intente recrear el evento antes de que este ocurra.
Si el pensamiento anticipado es trágico y este luego no ocurre, sentirá alivio y se dará cuenta del tiempo que ha perdido sufriendo.
Si el pensamiento es trágico y este si ocurre, reforzará su idea de que es bueno recrear todas las posibilidades antes de vivirlas “por las dudas”, lo que hará que nunca pueda disfrutar su vida debido a la ansiedad que produce anticiparse a todo por miedo.
También puede ocurrir que al intentar recrear el evento antes de que este ocurra y que su pensamiento sea positivo (generando expectativas), seguramente se decepcione, ya que nunca ocurrirá lo que uno imagina y en el caso de que ocurra exactamente igual, no lo disfrutaría de la misma manera, ya que sería como ver una película conociendo su final.

La cantidad enorme de información que tenemos disponible hoy, da más posibilidades de especular sobre los resultados de cualquier fenómeno, incluyendo al dharma, para evitar que algo no esté bajo control (lo que nunca será posible).
Hoy, por ejemplo, incluso muchos están utilizando a la inteligencia artificial para que ésta tome las decisiones “con menos errores” en su vida, se está perdiendo la observación, la presencia, la atención plena al momento y la experiencia, y con ello la capacidad de aprendizaje; para transformarse en el intento de una -obtención asegurada sin fallas-, una realidad que puede parecer exitosa, pero es plástica, la vida se vuelve una obra de teatro, luce bella, pero no es espontanea, está diagramada, es fingida; los cubos caben en los huecos cuadrados, pero la persona no sabe por qué, ni para qué lo hizo, solo que se espera que lo haga, ya ni sabe que se trata de un juego.
La anticipación y el intento de control sobre todo lo que hace es como jugar a un juego siguiendo una guía con los ojos cerrados, ¿Dónde está el disfrute que trae la experiencia de jugar?.

En la práctica del shingon, recitamos mantras, formamos mudras y hacemos visualizaciones que nos ayudan a meditar y cultivar virtudes a través de “imitar la mente de un buddha”; para ello, la disciplina y la atención plena son esenciales, un paso a la vez, constante y atento. Por lo contrario, el ejercicio de meditación se vuelve como poner un cubo en un cuadrado siguiendo la guía.
En todo momento en la vida para poder tener una experiencia profunda del momento, en otras palabras, estar presente, necesitamos limpiar nuestra mente del ruido innecesario, para tener la capacidad de observar de una forma mucho más profunda, más bella, más dulce, o incluso más amarga, pero real, y así más inspiradora; un chispazo que en lugar de quemarnos, podremos utilizar para encender una luz.

Sin dudas la ansiedad está muy presente en este momento en todo el mundo, pero ¿Por qué es que atravesamos tal ola de ansiedad en la sociedad actual?
Pienso que, entre otras cosas, la facilidad para la gran mayoría de obtener algo de inmediato (principalmente objetos que despiertan los placeres de los sentidos), se volvió en nuestra contra.
La inmediatez es tan común que ahora es muy difícil para muchos poder esperar un mes, una semana o incluso un día para poder ver un nuevo episodio de su serie favorita, o esperar una hora y ni hablar de un día, en recibir la respuesta de un mensaje de texto.
Esto se aplica a todo, la necesidad de obtener todo ya mismo, lo antes posible, hace imposible disfrutar incluso cuando eso llega, porque la mente desesperadamente buscará algo más. La mente generó el hábito de vivir en “lo que está por venir”.

La incapacidad de observación del presente lleva a la persona a la ansiedad, ya que está pensando en el futuro, en lo que vendrá, en lo que podría hacer u obtener luego. Frente a sus ojos tiene una banana verde pero el/ella ya la ve negra y podrida.

En la [Primera Parte] hablé sobre las expectativas sobre lo que vendrá, en esta ocasión me gustaría hablar sobre la incapacidad de disfrutar debido a la falta de presencia, para que observemos estos malos hábitos y busquemos no repetir los mismos patrones.

Si uno está pensando en lo que vendrá, uno pierde inmediatamente la observación de lo que está ocurriendo en este momento. Cuando aquél momento llegue, debido a su mal hábito de pensar en lo que vendrá, es incierto si podrá observarlo.
Cuando ese momento llega, la comparación hará que no pueda observarlo, sino que apenas lo esté comparando con su proyección anticipada/prejuicio.
Cuando la anticipación es positiva, podemos decepcionarnos.
Cuando la anticipación es negativa, podemos sufrir por miedo a algo que quizás nunca ocurra, tenemos miedo a nuestros propios fantasmas, los cuales muchas veces nos inmovilizan y dejamos de hacer aquello que querríamos. Esta ansiedad negativa es el pesimismo.

Por el contrario, cuando uno observa lo que ocurre en este preciso momento, la ansiedad y preocupación disminuye, los prejuicios no se generan, y llegado aquél otro momento lo observamos conscientemente en su totalidad.
Cuando tenemos tal capacidad de observación, sin excesivas anticipaciones positivas o negativas que hacen a una saturación cognitiva, la experiencia puede ser espontáneamente hermosa, o en el caso de ser desafortunada, podremos comprender rápidamente la situación debido a una atención afilada y así resolver mejor.
Cuando no tenemos el pesimismo de una anticipación negativa, podemos sumergirnos en nuestras tareas sin temor y en mayor profundidad, ya que no hay tiempo y espacio mental ocupado por los fantasmas de los “pero y si ocurre tal o tal cosa?”

¿Qué sentido tiene vivir una vida refugiados en una total anticipación?

Abrazar la incertidumbre es muy importante, la vida estará llena de preciosos regalos sorpresa para quien logre hacerlo. Por el contrario, estará llena de aburridos pedidos concretados, como quien obtiene los regalos de una lista pidiendo lo que quiere para su cumpleaños.

La ansiedad, exceso de anticipación y sobreinformación, transforma la vida en un checklist con todas las experiencias a ser buscadas y tachadas.
El buddha mencionó que uno de los obstáculos para alcanzar el despertar, es tener demasiados conocimientos mundanos. Analizando sus palabras, creo que son aplicables a esto; mientras más se aferra uno a las opiniones e ideas con la trampa del intelecto, más se aleja de la experiencia, y es allí donde la liberación, la sabiduría y la paz se encuentran.
Ese allí es ahora mismo, el momento en el cual está leyendo esto.

Regálese un minuto de silencio observando solo su respiración ahora mismo,
luego continue leyendo…

Pudo sentir la paz de una mente presente?
Adopte por favor ese ejercicio de meditación cada vez que se sienta abrumado/a.

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