Cuando Siddharta Gautama, renunció a su vida de principe y se retiró de su hogar para buscar su despertar, la liberación del sufrimiento, no buscó cambiar los factores externos que provocaban su sufrimiento, porque de hecho, su sufrimiento surgió al darse cuenta que no se puede cambiar la realidad del envejecer, enfermar y morir.
Cuando los discípulos del buddha se reunían con él, era para buscar respuestas y métodos prácticos para cambiar su observación sobre la realidad, y a través de la disciplina, la comprensión y la meditación pudieran así liberarse del sufrimiento.
Hay casos en los cuales practicantes del dharma, tanto maestros como alumnos, o incluso no practicantes del dharma, pero personas que al intentar volverse más espirituales, o sea, que se están dedicando al cultivo de sus valores, a la comprensión de su mente y no a la búsqueda del placer material; al comenzar a regirse por normas de conducta correcta, ya sean preceptos, o enseñanzas, en nuestro caso presentadas por el buddha, a veces el practicante cae en un sentido de superioridad moral.
El practicante confundido, a través de su nueva forma de ver el mundo “eticamente correcta“, tiene una tendencia a ver y juzgar a los demás a través de una lupa del dharma, pero tal lupa del dharma fue hecha para observarse a uno mismo.
La liberación del sufrimiento del buddha no se dió al imponer sus principios éticos sobre los demás. La liberación del buddha no fue alcanzada por cambiar el mundo en el cual vivió, sino que fue por comprender la naturaleza del sufrimiento, el origen del sufrimiento, por consecuencia entender que éste puede cesar y como hacerlo realizando un camino adecuado para extinguir ese sufrimiento.
El camino practicado y enseñado por el buddha es un camino de disciplina y autoconocimiento, el cual como consecuencia se manifiesta en su enorme compasión y sabiduría, a través de la cual benefició a tantos seres.
Las enseñanzas del buddha a lo largo de estos años se han transformado en una fuente de inspiración para millones de personas, las cuales conmovidas por su mensaje, han aprendido a desarrollar compasión. Incontables actos compasivos que ayudan a todos los seres han surgido, pero así también por confusión, al aún no ser buddhas, puede surgir la arrogancia.
Si uno se sitúa en una posición en la cual ayuda a los demás, porque cree que a través de la lupa del dharma ve el error del mundo y de los demás y se olvida de observar sus propios errores habrá caído una vez más en en otra trampa del ego, del cual en un comienzo buscamos ser libres.
Los valores que aprendimos y con los cuales deberíamos actuar se vuelven, un certificado de espiritualidad, un hermoso tesoro del cual estamos orgullosos y no un medio correcto de vida para buscar el despertar.
La paciencia con los factores externos e internos, la humildad al entregar una enseñanza o ayudar, y el autocuidado en las acciones, o la introspección vigilante, son sumamente necesarios para qué no hayamos abandonado nuestra búsqueda del despertar y la hayamos suplantado por una nueva identidad, la de un personaje “espiritual y moralmente superior” que “está en lo correcto y que cree saber como todo debería ser; lo que esta bien y lo que está mal”.
En el Vimalakirti sūtra, Shariputra le dice a Shakyamuni buddha,
“Si cual es la purificación de la mente, tal llega a ser la purificación de la tierra de buddha del bodhisattava, ¿no significa esto que la mente del Bhagavant Shakyamuni, al realizar su Camino del Bodhisattva, no se tornó pura, por lo cual ésta, su tierra de buddha, se manifiesta asi de impura?”
A lo que el buddha respondio:
¿Tu que piensas, oh Shariputra? ¿No significa esto que el sol y la luna no son puros, porque el ciego de nacimiento no los ve?”
Shariputra dijo:
“No es así, oh Bhagavant; eso es un defecto del ciego de nacimiento, no del sol y la luna.”
El Buddha dijo:
“De la misma manera, oh Shariputra, esto es un defecto de la ignorancia de los seres: que algunos seres no vean la magnificencia del adorno de las cualidades de la tierra de Buddha del Tathagata, no hay en ello defecto del Tathagata, pues, oh Shariputra, La tierra de buddha del tathagata es pura, pero vosotros no veis su pureza”.
Luego Shariputra le dijo al deva Brahma Shikhin:
“Pero nosotros vemos una gran tierra, con subidas y bajadas, totalmente llena de espinas, precipicios, picos de montaña, abismos y pozos ciegos.”
(llena de sufrimiento)
El deva Brahma Shikhin dijo:
“Ciertamente la mente del señor Shariputra es con subidas y bajadas, su disposición mental y su conocimiento de buddha son completamente impuros (incompletos), debido a lo cual tú ves una tierra de buddha tan impura. Pero, oh Shariputra, aquellos bodhisattvas cuya mente es igual para con todos los seres (ecuanimidad), cuya disposición mental y cuyo conocimiento de buddha es completamente puro, ellos a esta tierra de buddha la ven totalmente pura”.
Para finalizar,
Si desea aprobación o validación, no busque el dharma, éste mas bien le ayudará a ver sus errores para que trabaje en ellos.
Si busca un espacio perfecto donde “consumir paz”, no busque el dharma, éste le hará entrar en el lodo de su propia mente, no le ayudará a huír de él; es en el lodo donde florece el loto.
Si usted busca cambiar al mundo porque le causa dolor, debe saber que el buddhadharma le ayudará a cambiarse a usted mismo, porque su sufrimiento surge por cómo usted se relaciona con los factores externos e internos.
Si usted desea encontrar al buddha radiante y maravilloso, esta tierra pura del buddha, debe mirar hacia dentro; todo lo que observe fuera de usted, no posee ni debería poseer los valores y características que usted le otorga, y que ahora son causa de su apego o rechazo, de su deseo o aversión.
Las expectativas que coloque sobre los fenómenos, son la causa de su frustración, decepción y sufrimiento.
No debemos insistir, como decía el buddha, en encender fuego con madera verde, cada uno de nosotros está haciendo su camino a su propio tiempo; debemos practicar humildemente asumiendo que somos personas que están intentando no ahogarse en un mar de sufrimiento y, ¿Cómo podríamos salvar a otro, cuando también nos estamos ahogando? la compasión debe ser por igual para el otro y para uno mismo; de lo contrario, si nos olvidamos de practicar las enseñanzas por compasión con nosotros mismos y adoptamos una postura de superioridad ética, terminaremos por ahogarnos en el sufrimiento; deseando y hasta imponiendo que toda agua nos haga flotar y que todos a nuestro alrededor sepan nadar correctamente, mientras aún nosotros no sabemos hacerlo.
