Sobre el Habla Correcta (samyag-vāc)

En el Noble Camino Óctuple, el Buddha Shakyamuni explicó el Habla Correcta (samyag-vāc), ya que la palabra puede causar daño, así como también felicidad, a uno mismo o a los demás. Cuando nos referimos al habla, nos referimos a la comunicación no solo limitándonos a la palabra, esta puede ser también por ejemplo en la escritura, imágenes, etc. por lo que los comentarios en redes sociales, memes y demás, también se pueden considerar “habla”.
Para tener un Habla Correcta el buddha aconsejó abstenerse de estos cuatro tipos de conductas verbales destructivas:

  • Mentira (musāvāda),
  • Difamación (pisuṇa-vācā),
  • Lenguaje Ofensivo (pharusa-vācā)
  • Discurso ocioso (samphappalāpa)

Para sembrar una semilla, primero debemos quitar la ‘hierba mala’, por lo que se exponen las conductas negativas del habla con la intención de que las abandonemos y luego adoptemos el contrario, un habla correcta.
Permítame desarrollar brevemente cada una de estas a continuación,

Mentira (musāvāda):
Mentir intencionalmente o tergiversar la verdad para obtener beneficio o causar daño es una mala conducta del habla, no solo dañamos al otro, sino que también a uno mismo, las personas que mienten se vuelven desconfiadas al ver que sus mentiras pueden servirles en muchas situaciones.
Cuando comunicamos algo debemos asegurarnos de que lo que estamos diciendo sea verdad, de lo contrario podemos confundir a los demás y mentir aunque no intencionalmente.
Otra forma de mentira es la exageración, ya que no estamos comunicando lo que las cosas realmente son, cuando una persona exagera al hablar, del mismo modo las personas perderán confianza en su palabra, o puede que se decepcionen al comprobar que lo que le dijeron estaba lejos de lo que lo que realmente era.
Detrás de todas las acciones, la intención es lo que hace que la acción sea negativa o positiva, pero aunque nuestra intención sea positiva, es mejor evitar la mentira, tenga en cuenta que nosotros buscamos la verdad como medio para la liberación, aunque esta en ocasiones sea difícil de digerir.


Difamación (pisuṇa-vācā):
Hablar mal de los demás, intercambiar cuentos para generar conflictos, o discriminar, no son un habla que vaya a conducir a todos a la felicidad, en ocasiones detrás de este tipo de acciones se esconden sentimientos de odio, inferioridad, o manipulación.
En estos días, las redes sociales están llenas de personas que pasan su tiempo difamando y discriminando, muchas veces disfrazado en forma de humor o de justicia.
Es mejor que las palabras sean utilizadas para exaltar las buenas virtudes de las personas, les hace sentirse bien, y con el mismo efecto dominó que hace que todos insulten a alguien, hará que todos se motiven al ver el logro del otro.

Lenguaje Ofensivo (pharusa-vācā):
Hablar con doble sentido, la ironía, el insulto, la burla, el uso de malas palabras en el cotidiano, NO son humor son VIOLENCIA, esto incita al odio y debe ser evitado.
El ambiente que genera el habla cargado de palabras violentas o insultos aunque sean considerados bromas es totalmente distinto del ambiente en el cual se habla con respeto, cuando nuestro habla es amable y sencillo, las personas se sienten felices de escucharnos.
Como mencione anteriormente, con ‘Habla’ nos referimos a comunicación, por lo tanto hacer sonidos como por ejemplo bostezar en voz alta frente a quien nos está hablando, hacer gestos con el rostro, los ojos o las manos insinuando cosas, también es una mala conducta del habla.

Discurso Ocioso (samphappalāpa):
Hablar por hablar es una conducta muy nociva, enfrentar esto es realmente importante, cuando nos entretenemos en conversaciones sin valor o no vamos al punto y divagamos demasiado, no solo perdemos nuestro tiempo, sino que estamos haciendo al otro perder su tiempo.
En los espacios del dharma o templos, evitar el discurso ocioso es realmente importante, cuando los practicantes van al templo, lo hacen con la intención de llevarse un aprendizaje para la vida, algo que les brinde calma, si dentro del espacio del dharma las conversaciones son superficiales y triviales, estamos ocupando el precioso espacio y tiempo de todos para prestar atención a algo que no nos brindará nada.
En momentos donde no tenemos nada realmente importante para preguntar o decir, es mejor guardar el precioso silencio y aprender a valorarlo.
Exponer cualquier tipo de pensamiento que llegue a nuestra mente para entretenernos es una acción egoísta, ya que estamos colocando nuestros pensamientos intrusivos en la mente de otros, debemos cuidar del espacio ajeno y evitar esto.
Hace unos años vi en un cartel pintado en estilo ‘Fileteado Argentino’ La siguiente frase ‘Hablar con la cabeza vacía es de mala educación’, como metáfora de la frase común que nos enseñan de niños, ‘Hablar con la boca llena es de mala educación’.
También la televisión, en vivo o grabada como por ejemplo series o peliculas, los libros, podcast, etc. son información que se preparó para ser escuchada por otros, por lo que consumir esto puede ser considerado como discurso ocioso en caso de que busquemos escucharlo para entretenernos (escapar de nosotros), distinto es consumir un contenido de calidad que brinde paz y claridad a nuestra mente.
Cuando nos perdemos en escuchar o ver el discurso ocioso de esa manera, estamos privándonos a nosotros mismos de utilizar nuestro tiempo para algo que nos lleve a ser mejores.
En el budismo decimos, ‘no quejarse, resolver o aceptar’, muchas veces utilizamos las quejas para entablar una conversación, evitemos esta conducta.

Mientras corregimos nuestra mala conducta del habla, asegurémonos de generar un habla veraz, que invite a la unión, sencillo, amable, justo, honesto, que brinde sabiduría, coraje, apoyo y consuelo, entre otros.
Para cerrar este texto, nunca nos olvidemos de decir:
Buen día, disculpe, por favor y gracias.
Espero que al compartirle las palabras del buddha y explicarlas como puedo, le traiga muchos beneficios.

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