Permitirse fracasar para no fracasar

Cuando leemos o escuchamos las enseñanzas del buddha, la admiración y una sensación de claridad invade nuestra mente, pensamos: “tiene razón, es así, ahora lo veo” y despertamos simpatía y respeto hacia su enseñanza.
Pero cuando escuchamos a nuestra propia mente decirnos lo mismo, desconfiamos, creemos que no podríamos alcanzar la paz y sabiduría de un buddha.
Ni hablar de lo que pensamos de otros que sí lo están intentando, no entraré en esa cuestión de la desconfianza, el prejuicio, los celos y la critica hacia quienes sí lo intentan porque no es el tópico que quiero abordar hoy.

Me gustaría que juntos reflexionáramos sobre las limitaciones que nos colocamos a nosotros mismos, como dije anteriormente, nosotros alcanzamos frecuentemente momentos de clareza mental que nos abre puertas, pero ¿por qué no entramos en ellas?.
Cuando buscamos la liberación (del sufrimiento), estamos entusiasmados y con convicción, pero cuando nos damos cuenta que la libertad tiene una desconocida forma de impermanencia nos cuesta entregarnos a ese cambio, “entrar en la puerta”. Cuando debemos abandonar lo que nos brindaba “seguridad o confort”, no queremos hacerlo.
La procrastinación, la pereza, finalmente la aceptación de la sensación de infelicidad parecen ser mas seguras que la “libertad en lo desconocido”, un lugar donde no puedo sujetarme a nada. Entonces seguramente tenga ganas de volver a la distracción en los placeres de siempre.
Lo bueno ocurre cuando nos damos cuenta que incluso aquello a lo que nos sujetábamos en la pereza y procrastinación, también es impermanente, por lo tanto, se va a marchitar y derrumbar por completo.
Este momento de “darnos cuenta” en la observación de la naturaleza de los fenómenos (de ser impermanentes), nos alienta a conducirnos una vez mas hacia la liberación.
Nos permitiremos fracasar, para dejar de ser fracasados.
Una vez que entramos en nuestro camino, la ansiedad con la que se vive en estos días nos desespera y deseamos cambios inmediatos sin intentos fallidos.
“Gota a gota el cántaro se llena de agua” dijo el buddha.
En este momento es importante recordar que nada puede brotar de una semilla que nunca se plantó, por lo que cada pasito es un gran logro!.
Pero para aquellos que están pasando por un momento de ansiedad lo expresaré de otra forma:

Estamos de acuerdo que no podemos vivir el día de ayer ni el de mañana, tan solo el día de hoy, entonces, ¿porque seguir pensando que al “caminar el dharma” la liberación es algo que “vendrá”?
Si estamos practicando el camino y reflexionamos sobre esto, nos daremos cuenta que somos más libres de lo que creíamos, porque estamos caminando hacia ella, y el hecho de que estemos caminando, requirió abandonar el aferramiento.
Regocíjese en esto, Vivir la propia vida sin ataduras, caminando el dharma, es un gran océano de liberación.

Permitirse fracasar, para dejar de fracasar.

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