Una llama que nunca se apaga

Este titulo suena bonito, pero comprendiéndolo mal podríamos caer en una idealización.

Para que la llama siga iluminando se le debe suministrar combustible, por lo tanto, la llama que nunca se apaga, es la que se cuida.

Como practicantes budistas, algún día tuvimos una gran chispa y gracias a las condiciones necesarias, esta llama apareció!, Finalmente surgió en nosotros la mente que busca el despertar por el beneficio de todos los seres (bodhicitta).

Nunca debemos dejar de cuidar esta llama, nunca debemos dejar de cuidar de esta preciosa mente.

Cuidadosa y respetuosamente, heredándola de maestro a discípulo, esta llama se mantiene viva. Como practicantes, debemos valorar esta gran oportunidad y el esfuerzo de tantos maestros que han suministrado el combustible cuidando de la enseñanza y haciendo posible su transmisión sin desvíos ni perdidas.

Como el agua que se vierte de una botella a otra sin perder ni una sola gota.

Las condiciones están dadas, y la luz del dharma se sigue transmitiendo.

Pero si su llama se esta apagando, no se entristezca, no se desilusione ni se precipite por lo que todavía no comprendió, y recuerde, la llama no surge ni desaparece, se manifiesta gracias a diferentes causas y condiciones, suministre a su propia mente las condiciones necesarias. Aplíquese a su practica y no solo anhele, la llama volverá a avivarse.

En reverencia

Asho

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