El Método de Confección del kāṣāya con Atención Plena

Estuve trabajando en textos Introductorios, traducción, adaptación y edición del libro “El Método de Confección del kāṣāya con Atención Plena” (en el linaje Shingon).

Hemos finalizado exitosamente y estamos muy contentos por ello.

Agradecemos la colaboración de los practicantes de la sangha del Templo Fudō-Ji.

Este material será utilizado por futuros monjes de habla hispana en el linaje Shingon. Pero me gustaría aprovechar esta oportunidad para compartir de forma abierta un pasaje del libro, donde explica la historia del kāṣāya.

El kāṣāya

Hace unos 2500 años, el buddha Shakyamuni estaba en Rājagrha, la capital del reino de Magadha y uno de sus lugares favoritos. En ese momento, los discípulos del buddha vestían la misma ropa que los estudiantes de otros maestros, por lo que era muy difícil distinguir entre los discípulos del buddha y otros seguidores. Muchos de ellos se envolvieron el cuerpo con cuadritos grandes o pequeños de tela, algunos blancos, algunos de colores vivos y algunos con adornos. 

Un día, Bimbisāra, el rey de Magadha, vio a un hombre que parecía un monje budista parado junto a la carretera en la distancia. El rey se bajaba de su elefante para inclinarse ante el monje budista cuando notó que el hombre no era un monje budista, sino un Brahman. Así que le pidió al buddha Shakyamuni que hiciera ropa para sus discípulos que fuera un símbolo de su práctica.
Un día en el que el buddha Shakyamuni se dirigía para predicar el dharma desde Rājagrha hacia el sur con su discípulo Ananda, se detuvo para echar un vistazo a un campo de arroz y notó que sus senderos estaban hechos con un maravilloso orden y pulcritud. El campo de Arroz crecía pacíficamente junto con otras criaturas sin discriminación alguna. El buddha Shakyamuni señaló el campo de arroz y le preguntó a Ananda si podía crear una túnica budista para los discípulos del Buddha que tuviera el mismo patrón que esos campos de arroz. Ananda dijo que podía y regresó a Rājagrha con el propósito de hacer esta túnica.
Cuando el buddha Shakyamuni regresó a Rājagrha, muchos de sus discípulos ya estaban practicando con la túnica que tomó su patrón de los campos de arroz, esta túnica estaba hecha de trozos largos y cortos de tela desechada, teñida y cosida. El buddha Shakyamuni respetó la sabiduría y la inteligencia reveladas en la túnica que creó Ananda.
Ananda había comprendido muy profundamente la intención del buddha Shakyamuni, aunque no le había dicho cómo hacer esa túnica. 

En ese tiempo el buddha Shakyamuni decidió que a partir de ese momento todos sus discípulos usarían esta túnica llamada kāṣāya.
El nombre del manto (kāṣāya) deriva del color marrón o azafrán del tinte que se utilizaba en ellos. 

En sánscrito y pali esta ropa se conoce con el nombre genérico de cīvara, que hace referencia a la ropa sin tener en cuenta el color.
El Kāṣāya se conforma de tres partes:
La parte superior saṃkakṣikā, la parte inferior Nivāsana, y el Manto kāṣāya. Por eso también se lo conoce como tricīvara (triple manto). 

En la historia del budismo, la forma del kāṣāya cambio varias veces.
Por ejemplo, este triple manto que los monjes vestían en la antigua India de acuerdo al Vinaya, era sin mangas; cuando el budismo llega a China, ellos le colocaron mangas largas y anchas, y cuando el budismo finalmente llega a Japón, los monjes de algunas escuelas de budismo unen dos de las tres partes, formando el Koromo, la bata larga con mangas anchas del estilo chino.
Muchos monjes del linaje Shingon comenzaron aproximadamente en el año 1810 a utilizar esta bata, pero normalmente en el Linaje de budismo Esotérico se siguen utilizando las tres partes del kāṣāya. Las mangas grandes y anchas son un reflejo de la cultura China, por lo tanto, no es algo a tener en cuenta. Lo mismo se puede observar en los linajes de budismo del Tíbet, donde los monjes visten el kāṣāya de tres partes sin mangas anchas. 

Hay varias consideraciones sobre el uso del kāṣāya por parte de un discípulo del buddha. Su uso práctico como ropa, su uso practico como implemento de practica del dharma, su uso ceremonial como prenda religiosa y su uso como recepción del cuerpo y la mente del buddha.

Nosotros, como discípulos del buddha, primero deberíamos recibir el kāṣāya a través de la “Ceremonia para Recibir los Preceptos para Convertirse en Monje” (tokudo), luego entonces podremos vestir el kāṣāya.

Para un discípulo del buddha, esto es deseable para llevar una práctica sin desviaciones.
Cuidar de nuestra vida como un discípulo del buddha es una gran práctica para nosotros. Si siempre llevamos una vida modesta como discípulos del buddha, naturalmente esta actitud modesta aparecerá en nuestra ropa, comida y vivienda. Sin embargo, somos propensos a la búsqueda excesiva de materiales finos, colores hermosos y un estilo único. Este sentido de buscar la belleza no está mal; sin embargo, a menudo invita a los celos, el desprecio, y el deseo de lujo. Con el fin de no causar ni siquiera un pequeño rastro de estos errores, los discípulos del buddha deben tener el cuidado más fiel con respecto al diseño, material, color y tamaño de su ropa, a fin de encarnar las enseñanzas “sin forma” del buddha, en forma de kāṣāya.

El kāṣāya se elabora siguiendo importantes reglas fundamentales de la enseñanza del buddha sobre el material, el color y el tamaño, con precisión y atención plena, por lo que podemos llamar a esto, “La Practica de Confeccionar el kāṣāya con Atención Plena”.

Comentario sobre el Mahāvairocana Sutra por Subhākarasimha

<< Las olas en el gran océano, debido a que dependen de causas [viento, etc.], no han existido antes y no existirán más tarde [en sus formas idénticas]. Pero la naturaleza del agua es diferente.  El agua no era inexistente cuando las olas llegaron a depender de sus causas, y no será inexistente cuando las olas cesen en la desaparición de estas causas.  El rey de la mente (buddha) es así;  no conoce distinción de antes y después.  Como está libre de la distinción de antes y después, aunque sus funciones llegan a estar o dejan de estar condicionadas por el viento del mundo de los objetos, la naturaleza esencial de la Mente está libre de aparecer y desaparecer.  Si uno se da cuenta de que esta Mente originalmente no ha nacido, gradualmente entra por la puerta de la letra A. >>

El significado de la letra “A” en el Mahāvairocana Sutra es que “todos los dharmas son originalmente no surgidos”.

Dado que las cosas no poseen una existencia intrínseca y dependen de otros factores, entendemos que son un proceso de causa y efecto. 

Una vez que comenzamos a entender que las cosas que observamos son inaprensibles, hacemos el esfuerzo por no apegarnos a ellas y quizás nos apegamos a la idea de “causa y efecto” (vacuidad). Pero cuando intentamos detectar las causas, vemos que ellas son inaprensibles, y que por lo tanto su efecto es también inaprensible. Dado que la causa y el efecto son inaprensibles, estos son uno y no dos y son indivisibles.

Intentando ser pragmático y simple con estas palabras, podemos pensar por ejemplo:

Quién soy yo? e intentar definirnos (aprehender el presente) a través de nuestro Karma (las acciones/causas), no importa cuanto lo intentemos, solo serán juicios limitados sobre la realidad y no llegaremos a ninguna conclusión exacta porque las causas, y el pasado son inaprensibles.

Viendo que no es posible, de esta forma no haríamos distinción entre el pasado y el presente, (causa/efecto).

ya que no encontramos la manera de aprehender el pasado, podemos darnos cuenta que lo mismo ocurrirá con el futuro. todo intento de especulación y proyección será en vano y nos llevaría a la ignorancia del prejuicio.

…En este punto comenzamos a darnos cuenta que quien somos en este momento termina siendo no más que lo que limitadamente creemos que somos, y la forma en que observamos la vida nuestro mandala, (nuestra realidad).

Tenemos la naturaleza de buddha, pero no la reconocemos.

La puerta de la letra A siempre estuvo dentro nuestro, y dado que las cosas son inaprensibles en palabras sabemos que la llave para la comprensión de esa puerta siempre fue la práctica.

La Parábola de la Flecha Envenenada

En el Canon Pali, podemos encontrar esta parábola. Gautama el buddha le contó esta historia a un discípulo que se mostraba impaciente por escuchar del maestro las respuestas a las “14 preguntas sin respuesta” relacionadas con cuestiones metafísicas como la vida después de la muerte.

«Hubo una vez un hombre que fue herido por una flecha envenenada. 

 Sus familiares y amigos querían procurarle un médico, pero el enfermo se negaba, diciendo que antes quería saber el nombre del hombre que lo había herido, la casta a la que pertenecía y su lugar de origen. 

 Quería saber también si ese hombre era alto, fuerte, tenía la tez clara u oscura y también deseaba conocer con qué tipo de arco le había disparado, y si la cuerda del arco estaba hecha de bambú, de cáñamo o de seda. 

 Decía que quería saber si la pluma de la flecha provenía de un halcón, de un buitre o de un pavo real… 

 Y preguntándose si el arco que había sido usado para dispararle era un arco común, uno curvo o uno de adelfa y todo tipo de información similar, el hombre murió sin saber las respuestas».

Es fácil ver como la actitud del hombre herido es absurda, y que obtiene un resultado aún más absurdo por la forma en la que se comporta.
Pero el buddha nos quiere explicar que del mismo modo nos estamos comportando nosotros sin darnos cuenta.

Estamos heridos con la flecha envenenada, ya que tarde o temprano moriremos.

Vivimos divagando y perdiendo el tiempo, prejuzgando sin experimentar, preocupándonos por cosas que quizás nunca van a suceder, teniendo miedo siquiera de intentar llevar las cosas a cabo.

Damos vuelta y vueltas con tal de no afrontar las situaciones, pero en el fondo sabemos que no hay otro modo de superarlas.

Debemos prestar atención a este mismo momento, divagar menos y darnos cuenta que no tenemos cómo vivir el pasado, y el mañana nunca llega, incluso si pudiéramos observar los méritos del futuro, estos sin duda fueron sembrados en el presente.

Bienvenidos/as

Hemos trabajado en la construcción de nuestra pagina web para compartir información y facilitar el contacto a todo aquel que este interesado en el estudio y practica del Budismo Esotérico Shingon.

Probablemente seamos el primer sitio que usted encuentra sobre Budismo Shingon en español, dado que por primera vez hemos traducido gran parte de las enseñanzas al español y hemos abierto el primer Templo Budista Shingon en Argentina (Templo Fudō-Ji) en la localidad de Olivos, Buenos Aires.

Utilizaremos este blog para compartir enseñanzas del budismo, como también para compartir eventos del Templo.

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